Post El Momento Prefecto : Polo Geraldo

El Momento Perfecto

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La vida no espera a que todo lo que tienes planeado se dé, ni que tengas ese momento perfecto que siempre esperaste. 

Te voy a contar una historia, se trata de dos personas que se gustan, que se sienten bien estando juntos, que se hicieron amigos, pero que nunca han podido dar el paso a algo más, esperan el momento perfecto para darse ese beso, que ya debieron darse hace mucho tiempo. Ellos Saben que se gustan, sus amigos saben que se gustan, ¡Todos saben que se gustan! Pero ninguno de los dos quiere dar el paso, cada uno se imagina que ese gran momento debe ir acompañado de un cita romantica, un atardecer precioso, o las luz de las velas.

Así, como este ejemplo, muchas veces perdemos la oportunidad de vivir algo, por esperar el momento y las condiciones perfectas para hacerlo. La vida no funciona así, siempre habrá algo que no cuadre, algo que aún no llega, algo que alimenta esa espera para accionar hacia lo que queremos hacer. 

Mírame a mí por ejemplo, si esperara el momento perfecto para escribir, o la “inspiración divina” tendría que ver primero a todos mis pacientes, hacer los pendientes de mi casa, esperar estar en calma absoluta, con una música estimulante, y las luces bajas para poder escribir. Pero eso nunca se da. 

Si vieras mi proceso de escribir, te darías cuenta que lo hago entre pacientes (soy dentista por si no lo sabías), en el escritorio, rodeado de materiales dentales, cuentas por pagar, una mascarilla que recién usé, y el sonido del compresor de aire funcionando. No es para nada perfecto, pero es lo que tengo. 

Si llevas mucho tiempo, queriendo proponer matrimonio, queriendo pedir disculpas, o esperando encontrar ese momento perfecto para decirle a alguien lo mucho que te gusta, vas a perder algo que nunca ha sido tuyo: el tiempo. 

Si lo analizamos bien, la falacia del “momento perfecto” es una trampa mental en la que caemos todos. Nos vendieron la idea de que la vida tiene que ser como una escena de película con música de fondo, iluminación tenue y el clima ideal para que un evento “cuente”. Pero en la vida real, los momentos más memorables suelen ocurrir en medio del caos, del ruido cotidiano, de la taza de café tibia o de la lluvia inesperada.

No te digo que hagas todo a tontas y a locas pero esperar el momento perfecto es un acto de postergación disfrazado de romanticismo.

Creemos que estamos siendo “pacientes” o “perfeccionistas”, cuando en realidad estamos poniendo la vida en pausas mientras el presente pasa. El momento no se vuelve perfecto por las condiciones externas, sino por el foco y la presencia que le inyectamos. Dar un beso en medio del apuro o pedir perdón con el ruido de la calle de fondo no les quita verdad; de hecho, los vuelve más reales.

Al final te diré algo que seguramente ya has escuchado tantas veces, la vida es muy corta. Disfruta el momento, que probablemente será imperfecto, y enfócate en vivirlo a concho. Eso lo hará perfecto. 

Asi que cuando tengas ganas de hacer una locura, decir algo desde tu alma, hacer algo que resuene contigo, no esperes a tener el momento perfecto, solo espera a que sensátamente lo puedas hacer, sin que ello signifique algo negativo para ti y tu vida. Lo bueno es que siempre es el momento perfecto para leer un buen libro, ¿no lo crees?

Te envío un abrazo

Polo.

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